lunes, 9 de marzo de 2015

Alegoría










 Alegoría

María, en la belleza de las flores veo la belleza de todas las mujeres, veo a todas como un ramillete perfumado con los más puros amores de sus retoños, veo hasta en las espinas una sublime semejanza con las uñas fieras y felinas que cómo a las rosas, no las salvan de la poda y ni a las otras... no las salvan de un amante jardinero. Veo en su lozanía en botón, la muestra de la incipiente belleza de las núbiles flores de carne y hueso, y en su deslumbrante florecer hallo aún más semejanza porque ustedes las mujeres llegado el momento misterioso de la vida y su perpetuación, se abren al mundo primorosamente, cautivando y alterando de pasión el jardín en que las admiran. Ni qué decir cuando unas comienzan a perder su frescura, las otras sufren el mismo desgaste de la naturaleza y además, también de la naturaleza del vivir a que esta sociedad las ha condenado por injusta. Y luego, cuando la muerte se acerca -a una, marchita vida, belleza y fragancia y a la otra, además sus expectativas como cuando era hermosa- casi siempre ya no son las preferidas sino muchas veces más bien sólo son aceptadas. Como cuando en casa las viejecitas sólo son parte del mobiliario antiguo. Y al llegar el final -para mí más bien el nuevo comienzo- las unas terminan sin gloria caídas en la sala o rincón que alguna vez engalanaron y las otras, terminan muchas veces sin siquiera acceder a su derecho a ser tratadas con justicia y gratitud en su ancianidad y sólo hay bellas palabras frente a su ataúd. Y para mí más indolente aún, cuando acaban su existencia entre dolores crueles sin tener el derecho natural de elegir morir con dignidad y realmente en paz cuando ellas lo consideren necesario y vital para su condición de ser humano.
Como ves mi amada Carisdul -sí, te amo por tu fulgor, tu belleza puede ser mezquinamente efímera pero tu brillo será imperecedero a través de las capacidades que plasmas en cada entrega que nos regalas con pasión de solícita amante- no soy el indicado para continuar las prometedoras y amorosas líneas en botón con que tu espíritu de escritora dulce y apasionada de la vida se deja llevar, sin embargo, como siempre me dejo guiar hacia esa dulce fragancia que emana de tu sentir, y aquí me tienes avergonzado por mi demora y amándote si es posible más... por tu generosidad.
 Un beso, Carisdul.
Autor Pensador.

Más información sobre el post AQUÍ


.