lunes, 2 de mayo de 2016

Memoria selectiva





Aún recuerdo algo de él, poco...
Era raro, intrépido, desconcertante. Escribía textos con el corazón roto que costaba descifrar, Como  cuando la garra de la incertidumbre herida se hace demasiado amarga.

Triste es descubrir que quedaban rescoldos del fulgor sereno
de unas miradas que una vez interpretamos como afecto,
es sobre el desencanto de volver a encontrarse con esa persona que una vez prendió ternura  en la piel, y ver con desconsuelo la pobreza de su espíritu y de otros valores.

Escribo hoy como ciudadana del mundo, sobre la ausencia y el vació total,
porque  la memoria es selectiva y dos palabras trazan un balsámico recuerdo, sin rescoldo de odio ni indignación, sólo el deseo de alzar la mano para una despedida con blanco pañuelo batiéndose al viento.

Y yo me iré y se quedara el tiempo venciéndose,
y aun por el aire marcharan silbos de mi infancia,
y aun la tierra no habrá enjuagado las lágrimas de mis impotencias,
y ojala, al pasar del tiempo quede en alguna memoria
una cueva de Altamira con frescos de mis avatares,
ojala, que mi recuerdo en los presentes ocurra
como el natural fuelle del pulmón,
como si acabara de salir por la puerta, y se quedara solo el tiempo venciéndose.

Olvido.
María Borrego R