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lunes, 6 de julio de 2020

EL ÁRBOL VIEJITO



MI AMIGO EL ÁRBOL VIEJITO

Paso cada día por su vera, y cada vez que le miro me parece más humano. En su tronco veo rasgos de hombre fuerte pero sometido. No sé por qué, pero debería sentir alegría de ver cómo, a pesar de sus muchos años, sigue dando vida, y sus brotes son cada vez más fuertes y bonitos, pero no, no es así: siento un poco de pena al ver cómo pasan las personas por su lado sin alzar siquiera los ojos para mirar tan grandioso milagro de la naturaleza, y más me aflijo al pensar que cualquier día molestarán sus raíces a la acera y será arrancado sin piedad alguna, como les ha ocurrido a muchos de sus hermanos.

Hoy he pasado, le he saludado acariciando uno de sus brotes y he rezado la oración a la madre tierra.

María Borrego R.

Fotos que hago para mi álbum de naturaleza.









miércoles, 13 de abril de 2016

Os presento a mi i melocotoncillo

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Este arbolillo llegó a casa raquítico, casi muerto, estaba arrinconado, abandonado en la escombrera  esperando el tractor que se encargaba de llevarse las ramas y demás forraje después de la poda, limpieza y cuidados del campo en primavera para que de sus mejores frutos.

No sé porqué, pero me llamó la atención y le miré cuidadosamente para ver si realmente estaba seco, y  al doblar una  de sus ramitas, vi un pequeño brote, estaba lánguido, quizás sufriendo, algo inevitable si llevaba tiempo sin agua ni cuidados,y aunque su tronco, su raíz, sabía de dónde sacar para seguir alimentándolo, Era evidente, no había más sabia. 

No dudé ni un segundo y lo cogí para ponerlo en un plástico y echarle agua; estaba decidido, me lo llevaría a casa y vería si podía curar esa enfermedad que me dijeron que tenía (según  el entendido) era esa la arzón por la que lo habían arrancado para tirarle, tenía "LEPRA".

 -No te molestes en cargar con él, María, está más seco que un fósil-, pero yo sabía que no era cierto, había visto su brotecillo así que llegué a casa y lo puse en el mejor sitio de la terraza, aunque eso no era difícil es enorme no le falta el sol desde que sale el hasta que se pone, ni la agradecida sombra al caer la tarde
 Fui al vivero y compre todo para curarle y a pocas semanas observé cómo salían brotes por todas sus ramitas y me sentí como la niña a la que por fin le hacen el regalo que tanto deseaba. 

Os podéis hacer una idea de mis cuidados sólo con verle ahora. Está precioso y lleno de vida aunque creo que los melocotones van a tardar, es muy chico, pero eso es lo de menos, lo importante es que le salvé. Mis cuidados han hecho posible su recuperación total.

 Cuidemos las plantas, el Medio Ambiente.

Fotografías, relato y video María Borrego R
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