sábado, 16 de marzo de 2019

Un año más sabio

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Hoy es tu cumpleaños, querido amigo, y no puedo  conformarme con cualquier regalo material, sé  que lo que voy a  entregarte te hará la misma, o más ilusión, así que voy a buscar la llave que le quité anoche mientras dormía, al hombre que te escondió dentro de su alma cuando eras aún muy niño. Quizá lo has olvidado, así que  vamos a recordarlo juntos.
José, era un niño inquieto, alegre y cariñoso, con una mente prodigiosa, que utilizaba para dar vida a insospechadas travesuras. Sin embargo,  su condición social,  le obligaba a guardar las apariencias.
 Sus padres, procedían de familia noble, aristócratas, por lo que le exigían demasiado para su edad. Buenos modales, buen comportamiento, y, un sin fin de preceptos  que él no podía ni quería cumplir. En toda la casa, nadie se atrevía a retener sus ansias de aventura, sólo la cocinera, a la que adoraba, sabía frenar su ímpetu, mimándole. Ana, así se llamaba,  era una mujer pequeña  de estatura, pero con carácter y un corazón enorme que entregó a aquella familia desde que entró a trabajar a la casa con  tan sólo veinte años, y hasta sus últimos días. Ella le consentía todo. En los días de verano, cuando el calor del medio día, era tórrido e insoportable, ella era su cómplice. Esperaba en el balcón para ver llegar al heladero con su carillo lleno de barquillos y helados de diferentes sabores, y le abría la puerta para que comprara uno enorme que compartía con ella. Eso por contar alguno de los caprichos que le consentía.
 Bien, ya habrás reconocido a ese niño, ¿verdad? Pues ahora prepárate. Voy a abrir la puerta para que salgas. Fuera te espera el campo abierto, la vida que  te robaron, y el trozo de corazón que dejaste colgado de una estrella  la noche triste de tu precipitada huida hacía el mundo de los mayores. También te espera tu primer amor, el más hermoso que has tenido jamás. Maite, esa niña rubia de ojos verdes  a la que voy a llamar para que volváis a revivir las aventuras que tan felices os hicieron. Ella no vive encerrada como tú; es un alma libre, sin fronteras, pero  que cumplió la promesa que os hicisteis de recordaros siempre, la que cada vez que se siente triste, piensa en ti y sonríe.




¿Recuerdas cuando ibas a coger pichones a la torre de la Iglesia para llevarlos al "tío Pichón"? ¡Qué mal lo pasaba Maite al verte trepar  por las cornisas donde sólo  pisabas  medias tejas, y a seis metro de altura! Y mira que intentaba persuadirte de que no lo  intentaras contándote mil historias con su dulce entonación. Pero tú no obedecías a nadie; eras un aventurero con ganas de comerte el mundo, sabías que te quedaba poco tiempo  para gozar de esa tu libertad tan parecida a las aves que tanto te gustaban.
¿Recuerdas cuántas noches quedabais para contar estrellas; y cuantas historias de miedo te inventabas para asustarla, aunque luego, la tranquilizabas confirmándole que contigo  podía sentirse segura; que eras  un héroe,  así le ganabas un beso? Reconócelo, no estaba bien.  No se debe hacer llorar a una niña, ni a mujer alguna. El amor y el cariño no  deben causar daño. Supongo que ya lo habrás comprendido en estos años.  Ahora, llegó  el momento de decirte algo. 
 Sal fuera de ese hombre. Coge de la mano a Maite, volved al  camino plateado que os conducía a la Luna, no regresad hasta que ese hombre respetuoso, tan ocupado, te eche de menos. Id a contar estrellas, a ver bailar los peces. Amaros como se aman las almas gemelas.  El amor, es un sueño imposible a veces, o una ilusión nada más. Eso le decías a maite, pero, claro, ahora, habrás comprobado, que  la vida sin ilusiones es terrible e infernal. Díselo cuando vuelvas al alma que te tiene encerrado. Dile, que quieres salir más a menudo, que  estás cansado de sus pleitos y sus responsabilidades. Dile que viváis juntos algunas aventuras fuera de ese despacho  donde cada día hay más sentencias y dudas, donde los sueños están envejeciendo con él.
Dile,  que es muy querido también por esa niña que tiene su misma alma, y no te preocupes, sabrá de quién se trata.
¡Feliz cumpleaños!, querido amigo.  No olvides que  hoy eres un año más sabio.
Un abrazo, y una  CANCIÓN









viernes, 11 de enero de 2019

Alegoría










 Alegoría

María, en la belleza de las flores veo la belleza de todas las mujeres, veo a todas como un ramillete perfumado con los más puros amores de sus retoños, veo hasta en las espinas una sublime semejanza con las uñas fieras y felinas que cómo a las rosas, no las salvan de la poda y ni a las otras... no las salvan de un amante jardinero. Veo en su lozanía en botón, la muestra de la incipiente belleza de las núbiles flores de carne y hueso, y en su deslumbrante florecer hallo aún más semejanza porque ustedes las mujeres llegado el momento misterioso de la vida y su perpetuación, se abren al mundo primorosamente, cautivando y alterando de pasión el jardín en que las admiran. Ni qué decir cuando unas comienzan a perder su frescura, las otras sufren el mismo desgaste de la naturaleza y además, también de la naturaleza del vivir a que esta sociedad las ha condenado por injusta. Y luego, cuando la muerte se acerca -a una, marchita vida, belleza y fragancia y a la otra, además sus expectativas como cuando era hermosa- casi siempre ya no son las preferidas sino muchas veces más bien sólo son aceptadas. Como cuando en casa las viejecitas sólo son parte del mobiliario antiguo. Y al llegar el final -para mí más bien el nuevo comienzo- las unas terminan sin gloria caídas en la sala o rincón que alguna vez engalanaron y las otras, terminan muchas veces sin siquiera acceder a su derecho a ser tratadas con justicia y gratitud en su ancianidad y sólo hay bellas palabras frente a su ataúd. Y para mí más indolente aún, cuando acaban su existencia entre dolores crueles sin tener el derecho natural de elegir morir con dignidad y realmente en paz cuando ellas lo consideren necesario y vital para su condición de ser humano.
Como ves mi amada Carisdul -sí, te amo por tu fulgor, tu belleza puede ser mezquinamente efímera pero tu brillo será imperecedero a través de las capacidades que plasmas en cada entrega que nos regalas con pasión de solícita amante- no soy el indicado para continuar las prometedoras y amorosas líneas en botón con que tu espíritu de escritora dulce y apasionada de la vida se deja llevar, sin embargo, como siempre me dejo guiar hacia esa dulce fragancia que emana de tu sentir, y aquí me tienes avergonzado por mi demora y amándote si es posible más... por tu generosidad.
 Un beso, Carisdul.
Autor Pensador.

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domingo, 2 de diciembre de 2018

martes, 2 de octubre de 2018

GRANDES POETAS


POETAS DE LA COMUNIDAD

Programa emitido en Alba Radio  dedicado a poetas que albergaban sus blog  en el Periódico El País y fueron desterrados sin piedad,  cerrando la plataforma de blog. ¿Quién perdió más? por supuesto, sin duda, el periódico, porque jamás conocerán escritores tan buenos, artistas tan geniales.

Este programa está dedicado a Aurora Aguado Ortuño, Excelente poetisa y mejor persona.
Para escuchar, pinchad en el reproductor que enlazo, en  REPRODUCIR.  Espero os guste.












domingo, 5 de noviembre de 2017

Frío en el alma





En Frigiliana, donde la luz adquiere preciosos matices en día soleados de primavera y verano, y en esta época, languidece restando belleza a las blancas casas y balcones llenos de flores, aunque he de reconocer, que para mí, es en cualquier estación del año, el pueblo más bonito de Málaga.

Esta tarde, el clima era suave. Octubre se fue, y noviembre ha llegado algo cálido, incluso en los pueblos de interior donde no es habitual estas temperaturas, por ese motivo me extrañó ver a esta mujer afanada en encender un bracero ataviada con ropa de invierno, y  fue suficiente la imagen para adentrarme en su alma y recordar vivencias, -en mi caso bonitas-, aunque también algunas muy tristes.

En esta época oscurece temprano, y en estos pueblos de interior las calles y plazas se ven solitarias, sombrías y frías, dejando un silencio sepulcral, que hace que los recuerdos se cuelen por los poros de la piel de personas mayores que han quedado solas y el frío de las ausencias congele su alma. 

Antonia, protagonista de la foto y relato, esta tarde, debió sentir ese frío y necesitaba el calor del bracero para mitigarlo, sentirse acompañada. Sí, no lo duden; ese cachivache tan pequeño llamado bracero, es capaz de hacer que los bonitos recuerdos, esos que atesoramos a lo largo de toda nuestra vida, acudan a la mente y aminore la tristeza y la soledad que nos invade.

Quizás parezca extraño, pero estas personas llevan arraigadas sus costumbres en lo más profundo de su ser, y ninguna renovación tecnológica puede sustituir a lo que han atesorado toda su vida marcado su existencia, como ese simple bracero de carbón o leña, qué, para quién no lo ha conocido, puede ser poco útil al llegar el frío, pero nada más lejos de la realidad. El bracero, la mesa camilla, y la palmatoria, candil  o vela, han marcado una época difícil de borrar de la memoria de estas personas, ha dado calor al hogar como ningún otro medio de calefacción es capaz de dar.

El calor de una familia sentada alrededor de la mesa camilla, con una buena braza en el bracero, las tertulias que surgían en  las largas noches de invierno, son irreemplazables; ese calorcito humano ya ha desaparecido en la mayoría de los hogares, ni en la actualidad que tantos medios tenemos para entretenernos, como son, televisión, juegos electrónicos, ordenadores y todo lo demás que ya sabemos. Pero claro, esto sólo lo puede saber quién lo ha vivido, quién, a pesar de no tener ni un solo libro para leer,  han escuchado las historias ilustradas y bonitas que los sabios abuelos contaban como nadie.

Por la rugosidad en el rostro y manos de Antonia, se intuye, que no ha debido ser fácil su vida, nada fácil... Mirad cómo se aprecia el sufrimiento en cada pliegue, en su inocente timidez, en su cuerpo rendido a la suerte  perdida ya su fe y esperanza.

Me costó poderla fotografiar, no quería hacerlo sin su permiso cómo otros visitantes hacen, y debió gustar que le preguntase si podía hacerle una foto, porque no puso impedimento, esos sí, con un poco de recelo, supongo por coqueta, decía que no se había peinado bien, así que no posó, no, ella seguía colocando el carbón en el bracero como quién hace una obra de arte. Sin levantar la cabeza, dejaba meticulosamente cada trozo en su sitio, sólo ella sabía el por qué de ese ritual. Yo, con paciencia, mucha paciencia, intenté acercarme a su alma  confiándole las vivencias de mi niñez, las que me había hecho recordar al verla encendiendo el bracero, así que llamé a esa niña pequeña de pelo rizado y curiosa que no me ha abandonado, y empezó a contarle sus travesuras alrededor de la mesa camilla y el bracero. Conforme iba contando, la carita de pocos amigos que Antonia muestra en la foto, se fue suavizando, ya no estaba tan seria, tan escurridiza, ya miraba a mis ojos, cómo si en ellos viese a Caris, esa niña que como siempre digo, nunca me abandona, y que consiguió con sus relatos, que Antonia sonriera  hasta la carcajada, y también consiguió que se despojara por un ratito de la pena que le embargaba. Lo que aconteció en ese intercambio de vivencias será para la segunda parte de este relato.

Un cariñoso beso, amiga Antonia. Espero me recuerdes como te recuerdo yo y volvamos a vernos pronto.

María Borrego R



  

miércoles, 30 de agosto de 2017

Dulce Alma Mía



DULCE ALMA MÍA

Por el campo, despejado y colmado de flores, 
caminabas, alma mía.
Te vi perdida, buscabas la fe que un día muy lejano, 
atrapada quedó en los pliegues del surco que el arado dejó.

Ya ves dulce alma mía, qué fina es la frontera del tiempo,
todo tan lejos, y a la vez tan cerca...
el amor, el olvido, y la dulce espera de lo desconocido.

María Borrego R.


martes, 1 de agosto de 2017

Dos comentarios, dos poemas


El amor, cansado de esperar,
se durmió bajo el cielo estrellado,
y un dolor profundo
se hizo perpetuo.
¿Quién ha roto los símbolos
que aguardaban mis labios?
¿Quién ha bebido el agua
¿Que ansiaba mi boca sedienta?
Quién en la amanecida
cuando el sol apuntaba,
dejó prendido un rayo de luna
 en su almohada?
…Fue mi amor y tu duda
que, jugando a esconderse,
se han ido desvaneciendo 
en la aurora de mil sueños.
María Borrego R.

Si el amor se fecunda
en un jardín de letras, donde
los versos dan su fruto,
es posible que nunca muera.
Es un elixir agridulce
el que dará vida a la sangre
roja del corazón enamorado.
Si tu sangre es de ese color
no puede morir tu amor.

María Borrego R.


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martes, 18 de julio de 2017

Metáfisica



Metafísica

Atenta al objetivo de la cámara, no me percaté de que mi sombra, compañera fiel, fascinada por la belleza del árbol, me abandonó y se ciñó en su tronco. He de apresurarme y volver a conquistarla, temo quedarme sin ella y ser cuerpo etéreo.
María Borrego R



jueves, 6 de abril de 2017

Peregrino, ¿Qué te llama?






CATEDRAL
Santiago de Compostela.
El día era gris, y una fuerza superior
me llamaba a contemplarte.
Ni el frío, lluvia y viento,
que a mi cuerpo azotaban,
pudieron hacerme desistir al intento de
Inmortalizarte para siempre,
para en mi interior más noble, admirarte.
Hay en mi España monumentos
milenarios, pero ninguno
por grandioso y bello
atrae como tu fuerza oculta.
¿Peregrino, quién te llama?
y me respondió sonriendo.
¡Ay malagueña!... eso sólo DIOS lo sabe.
María Borrego. R.

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domingo, 26 de marzo de 2017

Después de la tempestad llega la calma



DESPUÉS DE LA TEMPESTAD...


El éxito que se consigue
 a fuerza de dolor y zancadillas,
se goza mejor; como ocurre en el mar
después de un temporal,
que se queda apacible
y la calma llena de paz y oxigeno
a los corazones que lo contemplan.
Después de una batalla que ha costado
lágrimas y dolor, aunque la sangré 
no brote sino que se congela,
la dicha tiene más sentido.
Tras el rigor más dulce,
 la ilusión...
Un aluvión de puños
se alzan al cielo y claman justicia.
 Silencio…
 Se hace la calma…
y se sueña  un mundo mejor.
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María Borrego R.