lunes, 5 de octubre de 2026

Mis vivencias: Disjusto y la niña que creía en los juegos eternos


En el cortijo de mis abuelos, donde las paredes siempre olían a sol y las tardes tenían color de siesta, vivía un perro llamado Disjusto. Era grande, fuerte, de esos que parecían hechos de barro y viento. Para los desconocidos era un guardián serio, pero para ti, María, era otra cosa: mi compañero de aventuras, mi muñeco vivo, mi gigante de cuatro patas.

La perrera estaba justo en la entrada del cortijo, con su puerta de hierro y su sombra fresca. Allí descansaba Disjusto, vigilante, pero siempre atento a mis pasos. Cuando yo aparecía, él levantaba la cabeza y movía la cola como si el mundo entero se encendiera.

Yo, que escuchaba los susurros del mundo —las hojas, las piedras, las hormigas que cargaban tesoros—, también escuchaba algo en Disjusto que nadie más oía: su cariño silencioso. Por eso me acercaba sin miedo, con esa confianza absoluta que solo tienen las niñas que creen que todo lo que aman es bueno.

Y entonces empezó mi juego favorito.

Me ponías detrás de él, con mis manitas pequeñas, y le dabas un tironcito al rabo. No fuerte, no cruel: era tu manera de decirle “juega conmigo, grandullón”. Y Disjusto, paciente, me miraba de reojo como diciendo: “Ay, esta niña…”.

Día tras día repetía el ritual. Tironcito. Risa. Cola que se mueve. Tironcito. Risa. Cola que se mueve.

Hasta que un día, el mundo decidió enseñarte algo nuevo.

Disjusto estaba cansado, o quizá distraído, o quizá simplemente quiso decirme:“María, hasta aquí”. Y cuando mis dedos tocaron su rabo, él se giró rápido, demasiado rápido para mis ojos de niña, y me dio un mordisco pequeño, un aviso, un “no más”.

No fue el dolor lo que me rompió. Fue la sorpresa.
El mundo, que siempre me había respondido con ternura, de pronto me dijo que también existían límites. Y yo lloré como solo lloran las niñas que aman mucho: con desconcierto, con pena, con un corazón que no entendía por qué su muñeco gigante había dejado de jugar.

Disjusto, al verte llorar, se quedó quieto. No sabía pedir perdón, pero bajó la cabeza, como hacen los perros cuando sienten que han roto algo valioso.

Y aunque desde ese día los perros grandes se volvieron montañas difíciles de escalar, el recuerdo de Disjusto quedó guardado en mí como una mezcla dulce:
la niña que jugaba sin miedo,
el perro que la quiso a su manera,
y el instante en que el mundo te enseñó que incluso el cariño tiene fronteras.


Pero lo más hermoso es que, pese a todo, nunca dejé de amar a los animales, eso sí, "con respeto a los perros de raza grande".
Seguí siendo la niña que ayudaba a las hormigas, la que escuchaba los susurros del mundo, la que veía alma en cada criatura pequeña.

Continuará el 2.º capítulo de esta misma vivencia.



martes, 18 de agosto de 2026

Poema recitado



Poema recitado por María Borrego R. 



Ella amaba la paz






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lunes, 17 de agosto de 2026




Fragmento del poema "El vuelo". Pablo Neruda

*El mundo es una esfera de cristal,* 
El hombre anda perdido; si no vuela, no puede comprender la transparencia. 

Por eso yo profeso la claridad que nunca se detuvo y aprendí de las aves la sedienta esperanza, la certidumbre y la verdad del vuelo. 

Este fragmento de Neruda nos invita a reflexionar sobre la importancia de la libertad y la búsqueda de la verdad. La imagen de la esfera de cristal simboliza un mundo frágil y transparente, que solo podemos entender plenamente si somos capaces de elevarnos, de volar más allá de las limitaciones. Las aves, en su vuelo, representan esa esperanza constante, esa certeza de que siempre hay un camino hacia la libertad y la claridad. 

El mensaje nos anima a no quedarnos en la superficie, a buscar siempre la verdad y a tener la valentía de volar, de explorar más allá de lo visible, para comprender la verdadera transparencia del mundo y de nosotros mismos. 

¿Os gustaría volar o aprender para entender mejor el mundo? 

¿Qué significa para ti la libertad y cómo puedes buscarla en tu vida? 

M. Borrego R. 




viernes, 2 de mayo de 2025

Mi alma y el mar

 

Mi alma y el mar


Mi alma y el mar reflejan una profunda conexión entre una persona y el océano. Es esa sensación de paz, libertad y pertenencia que se experimenta cuando uno está cerca del mar. Es como si el alma encontrara su reflejo en las olas, en la inmensidad y en la belleza del agua. Este sentimiento puede representar tanto la pasión por el mar como una sensación de calma y renovación que solo el mar puede ofrecer. Es una expresión de amor y armonía con la naturaleza, donde el corazón se siente vivo y en sintonía con la vastedad del océano. 

"En lo más profundo de mi ser, donde las palabras no alcanzan a describir, siento esa presencia que llena cada rincón de mi alma. Es como estar en las entrañas de un amor sincero, donde cada latido resuena con la certeza de que todo es posible cuando se vive con el corazón abierto. Esa sensación de paz y alegría que brota desde lo más profundo, recordándome que lo más hermoso de la vida es encontrar en otro ser esa chispa que ilumina nuestro camino. Gracias por permitirme compartir este momento de inspiración contigo. Que siempre encuentres en tu interior esa fuerza y esa luz que te guían hacia la felicidad." 

Cuando me adentro en sus aguas, la paz se despliega en mi interior como un vasto horizonte sin fin. Es un refugio donde el tiempo parece detenerse, donde cada respiración se vuelve más profunda y cada latido más tranquilo. En ese silencio líquido, encuentro una serenidad que trasciende las palabras, una calma que abraza mi alma y disuelve las preocupaciones. Es como si el agua, con su suave caricia, me invitara a desconectar del ruido del mundo y a conectar con una paz infinita que solo allí, en su abrazo, puedo experimentar plenamente. 



jueves, 7 de noviembre de 2024

Dicen




 

Dicen

que tiene la luna

amores con un calé,

y que todas las noches

Con un gitanose ve.

Yo digo que tiene sueño.

y no se puede dormir.

sin mirar a tu ventana

por verte a ti salir.

María B. R.

sábado, 30 de septiembre de 2023

Como una mariposa.



Hace tiempo que quería volar igual que una mariposa, pero con el paso de los años y las

 Vivencias vividas, he decidido que quiero volar como vuelan nuestros pensamientos

 positivos. Sería maravilloso alzar el vuelo e ir a donde me apeteciera, surcar los cielos.

 Sorteando obstáculos, y en segundos, estar al lado de las personas que quiero, que me necesitan.

Pido mucho, lo sé: atravesar los mares y llegar a islas paradisíacas, lugar en donde estoy

Segura, jamás podré llegar sin alas, ir a la busca del tiempo perdido donde

Encontrarme con todas las ilusiones y metas que quedaron atrás, volar y encontrar  el

Tiempo perdido es pedir un milagro. 

Ya ves, lector... Soy una soñadora, un alma libre que no deja de pensar en volar, pero cuánto

Cuanto más lo deseo, más trabas surgen.

María B.

El alma libre, al contrario de lo que muchos puedan pensar, no supone evadir las

responsabilidades ni aspirar a una forma de libertad despreocupada donde los deseos vienen

Y van de forma errática. En absoluto. 

El alma libre sabe por qué luchar: por aquello que ama, por lo que le identifica y hace feliz. 

El resto carece de importancia.  

miércoles, 21 de diciembre de 2022

Poema de mi soledad





 ¡Ay!
Si un día conspirara el universo todo,

Para que tus besos recorrieran sin miedo

los rizos de mi pelo, y desatarán

todas las penas que en ellos quedaron atrapadas.

Si en ese frenesí acariciaras mi cuello, besaras mi boca…

Créeme, se esfumaría de mí, cada día vencido,

Y no habría lunas ni soles que brillaran.

Más que el corazón mío.

María Borrego R.


domingo, 25 de septiembre de 2022

Cómplices

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CÓMPLICES

Frente a la pantalla, en soledad,

Esta noche fría te hablaré de mí.

El silencio será mi compañero.

Y tú, en la distancia, mi cómplice.

Te presiento a mi lado, despojado de trabas,

Y me abro a ti en cuerpo y alma.

Entraste en mi vida un día cualquiera,

Me regalaste la rosa más hermosa.

Me brindaste amistad incondicional.

Y vi en tus ojos una pena honda.

Pero hoy no toca hablar de ti; te hablaré de mí.

¿Sabes? Te busqué siempre.

como buscan las olas el sosiego en las sólidas rocas,

Y te encontré, ¡bendición! ¡Existías!

 Aunque sé que solo en la distancia me harás compañía.

 Déjame refugiarme en tu amistad.

en tus miles de besos que, aunque etéreos,

 Llegan frescos y dulces cada día.

  Hasta que tú decidas; en esta complicidad,

No marcaré yo las horas ni los días.

María Borrego R.







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miércoles, 16 de febrero de 2022

Carpe Diem


 Hoy elijo sonreír, elijo reír, elijo abrazar, elijo ser feliz, elijo nunca rendirme, elijo establecer metas, elijo creer en mí misma. Elijo creer en lo que es útil. Me enfoco en las cosas buenas y buenos pensamientos. Elijo tratar con los tiempos y personas difíciles con gracia. Elijo vivir libre. Elijo amar. Elijo todo esto para descubrir una vida maravillosa y un asombroso futuro.
 ¡CARPE DIEM!

viernes, 22 de octubre de 2021

PADRE NUESTRO


Fotos tomadas desde mi terraza.

Esos preciosos rayos de sol son la muestra de que existe un Dios divino.