lunes, 9 de agosto de 2021

A mi hijo con amor




Foto María Borrego R. Todos los derechos reservados.


Siempre fuiste un cielo azul para mis días nublados,

Brisa fresca en mi vehemencia.

Fuiste, ola blanca y serena en mi océano bravo,

Brote de primavera en mi huerta ajada.

Has crecido y sigues siendo mi vida.

Un trinar de aves en mis somnolientas amanecidas,

una luz en mis oscuras travesías,

Y el amor que no se olvida.

Gracias, mi vida, por ser la dignidad en forma humana,

Y la esperanza de tus hijos, futuro del mañana.

Te amo con el amor más puro, con el corazón y el Alma

María Borrego R.

martes, 13 de abril de 2021

Tú decides. Paraíso o infierno.





AÚN TENGO FE


Comienzo en 2020

Con mi mano llena de ilusión. 
La esperanza vive en nosotros.
Las nubes, a veces, cruzan
el desierto y se detienen
A ver los sueños que nacen.
en la ardiente arena.
Se emocionan y lloran. 
Y acto seguido,
Las lágrimas dan un respiro.
a tan sedienta tierra.
Es lo que llaman milagro.

María Borrego R.

Foto de mi mano. María B. R.




“El factor determinante para que nuestra vida sea un paraíso o un infierno, es siempre nuestra actitud ante las cosas. Nuestra actitud es la fuerza motriz más importante en todos nosotros, seamos conquistadores o fracasados”
Og Mandino



lunes, 22 de marzo de 2021

Reflejos III










Fotografías tomadas en casa. Sin manipular. Al picar en ellas se ampliarán.

Hoy no necesité salir a la terraza como cada mañana para ver  si mis flores seguían bonitas, si el mar estaba tan azul como el cielo a pesar de la noche lluviosa; no fue necesario porque mientras desayunaba, oí un silbido, como si el viento arreciara, miré, y las cortinas se movían, aunque viento no hacía. De pronto, frente a mí, entre los cuadros y el televisor, estaban mis amigas las flores, y el mar, irradiando sus bellos colores, su eterna belleza.
 En otra ocasión, habría intentado averiguar por qué razón, en unos minutos, la estancia se había llenado de reflejos, ya que no es una estancia lujosa, es sencilla, eso sí, apacible y acogedora, ordenada y limpia de toda contaminación; quizás por eso, y aprovechando los primeros rayos de sol, mis amigas se refugiaron por un rato en mi casa, hasta que el sol avanzara y las llevara en sus rayos.

Seguí desayunando sin poder dejar de mirar tan bella estampa, y recordé a los ambiciosos, a los que se meten en el fango para conseguir poder, bienes, sin saber que esas mismas riquezas les conducirán al abismo. Ellos y ellas siguen a la sombra que proyectan los vicios, signos que al encontrarse se destruyen como animales, sin que la justicia pare sus sucias guerras, sin que pueda con sanción hacer aflorar un solo sentimiento de culpabilidad y arrepentimiento, sino todo lo contrario; como las fieras, sacan las garras y amenazan con devorarse mutuamente.

Vuelvo a mirar para ver si mis amigas seguían conmigo, y en ese momento, se disponían a partir, disminuyendo la belleza de sus reflejos.

—Hasta mañana, amigas —les dije con una sonrisa dulce y mirada serena.

Al quedarme sola, pensé que era muy afortunada. 

María Borrego R.


Reflejo de luz II






 


Reflejos. Fotos sin montaje. María Borrego R.                               

A veces me pregunto si son los reflejos quienes se cuelan en nuestra intimidad, o somos nosotros quienes los atrapamos.

¿Somos quienes buscamos o somos buscados?

Espero vuestra opinión. Gracias. Ya daré la mía cuando sepa la respuesta.

Carisdul. María B. R.



  



jueves, 11 de marzo de 2021

Memoria selectiva





Aún recuerdo algo de él, poco...

Era raro, intrépido, desconcertante. Escribía textos con el corazón roto que costaba descifrar, como  cuando la garra de la incertidumbre herida se hace demasiado amarga.

Triste es descubrir que quedaban rescoldos del fulgor sereno.

de unas miradas que una vez interpretamos como afecto,

Es sobre el desencanto de volver a encontrarse con esa persona que una vez prendió ternura en la piel, y ver con desconsuelo la pobreza de su espíritu y de otros valores.
Escribo hoy como ciudadana del mundo, sobre la ausencia y el vacío total.

Porque la memoria es selectiva y dos palabras trazan un balsámico recuerdo, sin rescoldo de odio ni indignación, solo el deseo de alzar la mano para una despedida con un blanco pañuelo batiéndose al viento.

Y yo me iré y se quedará el tiempo venciéndose.

Y aún por el aire marcharán silbos de mi infancia,

Y aún la tierra no habrá enjuagado las lágrimas de mis impotencias.

Y, ojalá, al pasar del tiempo, quede en alguna memoria.

una cueva de Altamira con frescos de mis avatares,

Ojalá que mi recuerdo en los presentes ocurra.

como el natural fuelle del pulmón,

Como si acabara de salir por la puerta, y se quedara solo el tiempo venciéndose.

Olvido.

María Borrego R.




lunes, 8 de marzo de 2021

Sensaciones de vida







Abrí los ojos.

al júbilo glorioso

del amanecer,

Y vi cosas nuevas.

Sensaciones distintas

Que gocé intensamente.

Saber que se ha nacido

 a una estrenada aurora,

Acariciarla y estar dispuesta

a compartir nuestra alegría.

Porque la noche negra

Atormenta y angustia.

María Borrego R., alias Carisdul



miércoles, 9 de diciembre de 2020

Conexión espiritual

 


Hay personas que inexplicablemente están unidas de por vida… por un hilo que llamamos casualidad, tejido por una araña juguetona, a la que llaman destino.  

Esas personas no mantienen unión física, más bien espiritual. No se pueden llamar almas que se atraen, como las almas gemelas, pero desde que conectaron un día, se buscan y a veces se encuentran, aunque haya pasado mucho tiempo sin conexión alguna. Basta que a tu mente venga una imagen, una frase... y esa persona aparece sin haber pensado en ella ese preciso instante, pero jamás la has olvidado, y aparece y desaparece como el arcoíris.  

 No sabría cómo se llama en término metafísico ese hilo, ese imán que atrae sin pretensión alguna, sin interés de ninguna clase; solo es un deseo de estar conectados, de que nunca ocurra ese ADIÓS definitivo que, inevitablemente, ocurre en personas con las que ni te cruzas, ni te hablas, ni has visto nunca en un plano cercano, solo de pasada y en sueños: eso sí suele ocurrir, al menos a mí me ha ocurrido; tener un bonito sueño, sentir su presencia y no poder distinguir si era sueño o realidad. 

  

Just like the stars, your friendship never stops shining 

Vale... Ya dejo de filosofar y pongo esta canción que me encanta.  Pinchar este ENLACE y a bailar.

María Borrego R.




martes, 8 de diciembre de 2020

EVOLUCIÓN DE UNA ROSA









Con los rayos de sol y luz de luna, vas brotando. 

Hermosa como la vida misma; más envidia de ti siente el aire.

Y, hasta la misma tierra que te acuna.

Tanta envidia te profesan, que de ti, raudo, quieren deshacerse.

Te miman con esmero para esculpir la perfección en tus pétalos.

Y presto, vapulearte y oprimirte con su tosco musgo hasta asfixiarte.

Sutil instrumento de tortura, desprecio, que vislumbra el tiempo.

Pero tú, elegante y majestuosa perla en el averno,

Te deshojas, humilde, sin recibir clemencia. 

y admirada y venerada por las demás flores,

Al final de tus días, lloran la agonía de tu efímera existencia.

Pero, he aquí que la naturaleza toda,

ante tu hermosura, por volverte pronto a ver florida y bella,

De sus soles y lunas se despoja toda y te las presta.

María Borrego R.

sábado, 10 de octubre de 2020

ELLA AMABA LA PAZ






Mientras mueva el universo sobre el mar, una barca,

Y en una playa cualquiera, se finge un paraíso,

Mi inquietud ferviente seguirá divisando,

las sirenas altivas y los peces de fuego,

Y, en mi mundo de sueños, seguirán bailando.

Luciérnagas en celo.




   

jueves, 1 de octubre de 2020

Meditando









Con los rayos de sol y luz de luna, vas brotando, 

hermosa, como la vida misma; mas… envidia de ti siente el aire,

Y hasta la misma tierra que te acuna.

Tantas envidias te profesan, que de ti, raudo, quieren deshacerse.

Te miman con esmero para esculpir la perfección en tus pétalos,

Y presto, vapulearte y oprimirte con su tosco musgo hasta asfixiarte.

Sutil instrumento de tortura, desprecio, que vislumbra el tiempo.

Pero tú, elegante y majestuosa perla en el averno,

Te deshojas, humilde, sin recibir clemencia.

Admirada y venerada por las demás flores,

Que al final de tus días, lloran la agonía de tu efímera existencia.

Pero, he aquí que la naturaleza toda,

ante tu hermosura, por volverte pronto a ver florida y bella,

De sus soles y lunas se despoja toda y te las presta.

María Borrego R.

martes, 25 de agosto de 2020

Le llamaban SONRÍSAS








 Le llamaban Sonrisas, ¿queréis conocerla un poquito más?

Sonrisas es alegre, inquieta, juguetona y divertida. Cuando el dolor llama a la puerta de otro/a, sufre y trata de paliar ese dolor ajeno.

Durante sus horas de meditación, Sonrisas se recoge en un espacio de espuma blanca y olas juguetonas donde trata de ver sirenas y botellas con mensajes de PAZ.

El cuarto de Sonrisas está lleno de sueños. Tiene entre sus reliquias un calcetín de niña lleno de sueños, una piruleta roja y una preciosa muñeca sin zapatos.


Sonrisas abusa de su prodigiosa imaginación, se adentra en su bosque de pinos y manzanos dorados, y puede ver entre los árboles un bosque de caramelos, animalillos de miel y ríos de merengue.

A menudo, cuenta a sus amigos lo que ve, y consigue con ello la admiración de todos.

Nunca habla de sus miedos, de su tristeza por el sufrimiento ajeno; teme que al saber de sus desiertos, las mariposas blancas que revolotean a su lado, se alejen y la dejen desdibujada en un lirio azul.

En días grises, pide al cielo que las nubes sean blancas como la nieve para poder dibujar con su pupila verde la figura de su madre adornando su balcón de preciosas flores y serpentinas multicolor, soltando besos en forma de palomas.

Hoy soñó que nadaba en un río prodigioso buscando peces azules y naranjas, y vio breas danzantes y peces morados. Los ha visto al lado del dolor de los que han perdido a sus seres queridos, en soledad, y al lado, los dolientes de bata y alma blanca.

 Hablando con ella, me dijo que no había visto imágenes de lo sucedido. —¿Para qué? —decía—, los querubines no pueden exponer sus alas de terciopelo, no les dejan.

Una melodía sonó en la estancia superior de la casa; las estrofas eran perlas de nácar enredadas a una caracola blanca.

Me dijo que la madrugada pasada, la brisa del mar se había colado por su ventana y le había acariciado la mejilla, y al querer elevarse al cielo, un perfume a jazmín le impidió dicho ascenso, así que volvió a dormirse.

Al llegar el alba, despertó tranquila, sosegada, y descubrió una preciosa flor de loto con un mensaje que decía: "No sufras". En el cielo hoy han hecho una preciosa fiesta; hay bambalinas de plata, y los mejores cantantes de Andalucía se han unido para dar la bienvenida a los nuevos ángeles que dejaron atrás las miserias de la tierra. ¡Bendita tú, Sonrisas! Eres una campanilla con nombre de Virgen, que, con su serenidad y humanidad, ha podido contemplar luz celestial donde hay oscuridad y dolor.

—Canta conmigo —me dijo. Vistámonos de sirenas, demos amor y alegría a los seres queridos que hoy han dicho adiós a sus ángeles.

María Borrego R. escrito en el blog de La Comunidad El País, el 18 de febrero de 2011.






lunes, 6 de julio de 2020

EL ÁRBOL VIEJITO



MI AMIGO EL ÁRBOL VIEJITO

Paso cada día por su vera, y cada vez que le miro me parece más humano. En su tronco veo rasgos de hombre fuerte pero sometido. No sé por qué, pero debería sentir alegría de ver cómo, a pesar de sus muchos años, sigue dando vida, y sus brotes son cada vez más fuertes y bonitos, pero no, no es así: siento un poco de pena al ver cómo pasan las personas por su lado sin alzar siquiera los ojos para mirar tan grandioso milagro de la naturaleza, y más me aflijo al pensar que cualquier día molestarán sus raíces a la acera y será arrancado sin piedad alguna, como les ha ocurrido a muchos de sus hermanos.

Hoy he pasado, le he saludado acariciando uno de sus brotes y he rezado la oración a la madre tierra.

María Borrego R.

Fotos que hago para mi álbum de naturaleza.









domingo, 17 de mayo de 2020

Insufrible

 

Hola:

Ahora en que casi nada es urgente, que cada cosa se conforma con respirar, con su suerte y forma, o que simplemente espera mejores momentos para dejarse ser, y el tiempo, no, pero parece como si nos dejara un momento libre de su carga, puedo dedicarme a acertar algunas letras en la pantalla.
Ahora que tibias notas musicales surgen borboteando del piano de  Richar Claiderman  y se arremolinan en mis oídos y me cosquillean en el alma y la memoria.
 Ahora que la tarde retiene aún los insultantes  silencios,  pasarán por delante de tu ventana con el tropel milenario de viento y hojas,  ahora que desespero por la descortés e impuntual constancia de las musas, y con esa desazón me acerco al quimérico e inexacto reino de la poesía, y comienzo a escribirte.
Sí suele ocurrir el sufrir por amor; quien tuvo la fortuna de conocer solo su dicha, nada sabe de ese tormento. Pero los que desgraciadamente comprobamos su mordedura, sabemos desde entonces que corazón y olvido son dos fugitivos que huyen juntos.
Ahora que nada retiene a las palabras, ni atalajes, ni riendas, y marchan hacia su destino por el tibio aire, sosteniendo mi voz, entre mi pueblo desierto, ahora que las palabras, como golondrina demasiado beodas de estío, casi confunden tu paradero con una nube, ahora, ten a bien recibirlas para que te transmitan mis mejores y más diligentes ánimos, para que no te falte voluntad infinita con la que enfrentarte a todos los rigores que nos propone la pandemia.
Ahora que en su marcha las musas arrastran algunas palabras, igual que una cometa su cola de trapo, tomo, tomo del aire la más sencilla y útil para cerrar esta carta.



  CARTA  2º

Siempre nos pensamos jóvenes.


Pensamos el tiempo como dogal ajeno

sin vislumbrar las primeras sombras de la tarde

sin saber de ese Duero soterrado

Qué fosco y murmurio nos aleja,

hacia los arrayanes del olvido,

Como tristes hurtos cometidos en su huida.

María Borrego R.





domingo, 3 de mayo de 2020

DE VIVA VOZ



DE VIVA VOZ

Versos de queda

• Lee y escucha los versos de Heberto de Sysmo

• "¿Por qué contar las sílabas de un daño? / ¿A qué, reorganizar las tildes/ en una despedida?", escribe el poeta

Heberto de Sysmo

"La palabra es el tiempo, el silencio la eternidad"

Maeterlink

Si supieras que tantas imposturas

no van a conducirte a dónde piensas,

dejarías de ser el mamporrero

de esta estética muerta.

¿Por qué contar las sílabas de un daño?

¿A qué, reorganizar las tildes

en una despedida?

Ya sea incontinencia, vicio o filia,

— ¡valiente serendipia! —

en busca de la forma, encontramos un modo.

En mi mesa de artista

conviven el bolígrafo, el pincel,

la servilleta;

los unos, desdibujan el ensueño,

la otra, recoge el semen

de sus burdos intentos de embarazo.

No por forzar el verso a nuestra idea,

no por romper el himen

gramático, la prosa,

encontramos belleza en la escritura.

Para encontrar el ritmo que no suena

resulta imprescindible que el silencio

retumbe en tu conciencia.

Desaparece del poema.

Así, cuando regreses, verás qué tanto ocupas

en este simulacro de homicidio.

La música no cuenta con nosotros

al gestar los milagros que con su lira tañe;

afirmar la autoría

de ese robo imposible

es gritar: — ¡soy poeta!

_____



Heberto de Sysmo, seudónimo de José Antonio Olmedo López-Amor, es poeta y codirector de la revista Crátera. Su último libro es Nubes rojizas (2019).

jueves, 30 de enero de 2020

Buenos días, tristeza.


Para volver a ver el arcoíris, 
hay que soportar con calma la lluvia.



viernes, 26 de julio de 2019

El cielo nunca cambiará




EEL CIELO NUNCA CAMBIARÁ

¡Mirad qué cielo más bello
¡Tiene esta noche serena!
¡Miradlo, está encendido de amor…!
Tan bonito me parece,
que me llenó de energía
Y siento mi alma plena.
La soledad me acompaña, 
Los farolillos me alumbran,
Y es tan bella esta estampa, 
que la  quería transferir,
Con este humilde poema.

María Borrego R.


domingo, 2 de junio de 2019

Cortijo de las Mezquitas. Poema







Poema al cortijo Las Mezquitas. Para mi gran amigo José María Alcalde.

EXCLAMACIÓN.

Yo, una mezquita abandonada,

Reclamo mi lugar en el corazón de Andalucía,

Porque soy leyenda y esta nunca silenciarse ni morir debe.

Estoy llena de vida, y,  aunque a los ojos del hombre ignorante,

Crean que muero, que mis piedras no me sostienen…

Tengo el latir de vida nuevo:

De eso son testigos los vientos que me azotan

Con furia cada noche para hundirme.

Yo aguantaré mil lunas y mil soles, y mil mareas

Si el mar me llama, y a sus tormentas manda arrastrarme a él,

Firme aguantaré, porque tengo los siglos reclamándome.

Y entre mis últimos vestigios, duermen las estrellas cada noche

Y bailan al amanecer los danzarines pájaros que en la besana

Hacen sus nidos ellos, y yo, hacemos lo que el hombre no hace.

Dar vida al pasado que en mí duerme.

Reclamo tu conciencia, y por un día, solo por un día,

Déjame ser tus manos, tus ojos y tu memoria.

Verás qué se siente entre ruinas caladas al cielo.

Ya verás qué se siente al ver amanecer, ver cómo

Se oculta el sol a mis espaldas sin saber si mañana lo volveré a ver,

O se hará la oscuridad para siempre en esta Historia que he guardado siglos:

Historia que todo refrenda y nada vuelve.

Reclamo mi lugar en Al Ándalus, flor arraigada y florida.

Reclamo sacar los fantasmas que están robando mis sueños.

Quiero volver a ser lugar sagrado donde vengan a orar

Los peregrinos, y Alá reciba sus cantos divinos.

Imploro... ¡Me escuchéis, hombres de bien!

que este lugar vuelva a ser consagrado,

Nunca más sean líneas quebradas,

Sino patios luminosos, bendecidos  y floridos.

No tardéis; tengo mi corazón, húmedo y dolorido,

 y mis cimientos, de bella historia  retorcidos.

 Continuará.

María Borrego R.




sábado, 27 de abril de 2019

Incompresión



  Los ojos que acechan, caricatura ingrata del desabrido gesto:
Ahí, entre los árboles del bosque, la incomprensión de tantos... La ingratitud de muchos.
Y yo, sola, en medio de la nada, a la espalda del silencio...
Es imposible gritar lo que siento. Me callo la ternura; los lobos me dan miedo.
Solo extiendo la mano, me acaricio, si puedo.
Porque a nadie le importa qué siento, ni le interesa saberlo.
Miradme... estoy aquí, jamás puerta a mi desgana.
seguiré, aunque estén  mil ojos al acecho,
Seguiré, en tanto sea mi sombra, gemela de mi cuerpo.
María Borrego R.



sábado, 16 de marzo de 2019

Un año más sabio

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Hoy es tu cumpleaños, querido amigo, y no puedo conformarme con cualquier regalo material; sé que lo que voy a entregarte te hará la misma o más ilusión, así que voy a buscar la llave que le quité anoche mientras dormía al hombre que te escondió dentro de su alma cuando eras aún muy niño. Quizá lo has olvidado, así que vamos a recordarlo juntos.
José era un niño inquieto, alegre y cariñoso, con una mente prodigiosa, que utilizaba para dar vida a insospechadas travesuras. Sin embargo, su condición social le obligaba a guardar las apariencias.
 Sus padres procedían de familia noble, aristócratas, por lo que le exigían demasiado para su edad. Buenos modales, buen comportamiento y un sinfín de preceptos que él no podía ni quería cumplir. En toda la casa, nadie se atrevía a retener sus ansias de aventura; solo la cocinera, a la que adoraba, sabía frenar su ímpetu, mimándole.  Ana, así se llamaba, era una mujer pequeña de estatura, pero con carácter y un corazón enorme que entregó a aquella familia desde que entró a trabajar a la casa con tan solo veinte años, y hasta sus últimos días. Ella le consentía todo. En los días de verano, cuando el calor del mediodía era tórrido e insoportable, ella era su cómplice. Esperaba en el balcón para ver llegar al heladero con su carrito lleno de barquillos y helados de diferentes sabores, y le abría la puerta para que comprara uno enorme que compartía con ella. Eso, por contar alguno de los caprichos que le consentía.
 Bien, ya habrás reconocido a ese niño, ¿verdad? Pues ahora prepárate. Voy a abrir la puerta para que salgas. Fuera te espera el campo abierto, la vida que te robaron y el trozo de corazón que dejaste colgado de una estrella la noche triste de tu precipitada huida hacia el mundo de los mayores. También te espera tu primer amor, el más hermoso que has tenido jamás.  Maite, esa es la niña rubia de ojos verdes a la que voy a llamar para que volváis a revivir las aventuras que tan felices os hicieron. Ella no vive encerrada como tú; es un alma libre, sin fronteras, pero cumplió la promesa que os hicisteis de recordaros siempre, la que cada vez que se siente triste, piensa en ti y sonríe.





¿Recuerdas cuando ibas a coger pichones a la torre de la iglesia para llevarlos al "tío Pichón"? ¡Qué mal lo pasaba Maite al verte trepar por las cornisas donde solo pisabas medias tejas, y a seis metros de altura! Y mira que intentaba persuadirte de que no lo intentaras, contándote mil historias con su dulce entonación. Pero tú no obedecías a nadie; eras un aventurero con ganas de comerte el mundo, sabías que te quedaba poco tiempo para gozar de esa tu libertad tan parecida a las aves que tanto te gustaban.
¿Recuerdas cuántas noches quedabais para contar estrellas y cuántas historias de miedo te inventabas para asustarla, aunque luego la tranquilizabas confirmándole que contigo podía sentirse segura, que eras un héroe? Así le ganabas un beso. Reconócelo, no estaba bien.  No se debe hacer llorar a una niña, ni a mujer alguna. El amor y el cariño no deben causar daño.  Supongo que ya lo habrás comprendido en estos años.  Ahora, llegó el momento de decirte algo. 
 Sal de ese hombre. Coge de la mano a Maite, volved al camino plateado que os conducía a la Luna, no regreséis hasta que ese hombre respetuoso, tan ocupado, te eche de menos. Id a contar estrellas, a ver bailar los peces. Amorosamente se aman las almas gemelas. El amor es un sueño imposible a veces, o una ilusión nada más. Eso le decías a Maite, pero, claro, ahora, habrás comprobado que la vida sin ilusiones es terrible e infernal. Díselo cuando vuelvas al alma que te tiene encerrado. Dile que quieres salir más a menudo, que estás cansado de sus pleitos y sus responsabilidades. Dile que viváis juntos algunas aventuras fuera de ese despacho donde cada día hay más sentencias y dudas, donde los sueños están envejeciendo con él.
Dile que es muy querido también por esa niña que tiene su misma alma, y no te preocupes, sabrá de quién se trata.
¡Feliz cumpleaños!, querido amigo. No olvides que hoy eres un año más sabio.
Un abrazo.









viernes, 11 de enero de 2019

Alegoría










 Alegoría

María, en la belleza de las flores veo la belleza de todas las mujeres, veo a todas como un ramillete perfumado con los más puros amores de sus retoños; veo hasta en las espinas una sublime semejanza con las uñas fieras y felinas que, como a las rosas, no las salvan de la poda y ni a las otras... no las salvan de un amante jardinero. 

Veo en su lozanía en botón la muestra de la incipiente belleza de las núbiles flores de carne y hueso, y en su deslumbrante florecer hallo aún más semejanza porque ustedes, las mujeres, llegado el momento misterioso de la vida y su perpetuación, se abren al mundo primorosamente, cautivando y alterando de pasión el jardín en que las admiran.

 Ni qué decir cuando unas comienzan a perder su frescura; las otras sufren el mismo desgaste de la naturaleza y, además, también de la naturaleza del vivir a que esta sociedad las ha condenado por injusta. Y luego, cuando la muerte se acerca —a una, marchita vida, belleza y fragancia, y a la otra, además, sus expectativas como cuando era hermosa—, casi siempre ya no son las preferidas, sino que muchas veces más bien solo son aceptadas.

 Como cuando en casa las viejecitas solo son parte del mobiliario antiguo. Y al llegar el final —para mí más bien el nuevo comienzo— unas terminan sin gloria, caídas en la sala o rincón que alguna vez engalanaron, y las otras terminan muchas veces sin siquiera acceder a su derecho a ser tratadas con justicia y gratitud en su ancianidad, y solo hay bellas palabras frente a su ataúd. 

Y para mí más indolente aún, cuando acaban su existencia entre dolores crueles sin tener el derecho natural de elegir morir con dignidad y realmente en paz cuando ellas lo consideren necesario y vital para su condición de ser humano.

Como ves, mi amada Carisdul —sí, te amo por tu fulgor; tu belleza puede ser mezquinamente efímera, pero tu brillo será imperecedero a través de las capacidades que plasmas en cada entrega que nos regalas con pasión de solícita amante— no soy el indicado para continuar las prometedoras y amorosas líneas en botón con que tu espíritu de escritora dulce y apasionada de la vida se deja llevar. 

Sin embargo, como siempre, me dejo guiar hacia esa dulce fragancia que emana de tu sentir, y aquí me tienes avergonzado por mi demora y amándote, si es posible, más... por tu generosidad.

 Un beso, Carisdul.
Autor pensador.


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